“Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permitiera un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecen en torno a los bancos, privaran a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron”.
Estas palabras no fueron escritas por ningún rojo peligroso, ni emanan del descontento producido por la última crisis económica producida por el capitalismo, fueron escritas por uno de los más grandes presidentes norteamericanos, Thomas Jefferson, en 1802. Palabras sabias y proféticas las del presidente Jefferson, de plena actualidad en unos momentos de incertidumbre como los que vivimos, en los que tenemos demasiadas preguntas y muy pocas respuestas y en los que observamos atónitos e impotentes a auténticos golpes de estado dados en nuestras sociedades democráticas. Eso si, sin ejércitos, ni armas ni dictadores políticos, todo limpito, desde las agencias de calificación, desde los despachos de quienes dirigen el poder financiero en la globalización. Desde los llamados mercados.
En el ámbito político europeo, vemos como a las grandes figuras europeístas como Mitterrand, Kohl o González, les han sucedido en la dirección europea unos políticos mas preocupados de salvar sus propios muebles que de construir entre todos una Europa fuerte y cohesionada, que sirva de contrapeso a los poderes económicos globalizados. Una gran marea azul invade toda Europa y las consecuencias son que sufrimos el viejo recetario del neoliberalismo, revestido eso sí, de falsas nuevas propuestas o de pretendidos cambios de rumbo que van a conseguir acabar con todos los males presentes y venideros.
En España, el PP ha conseguido dominar la escena política de tal modo que solo podemos ver algunos islotes que se escapen de su influencia. Y ya comenzamos también a ver con claridad cuales van a ser las consecuencias: recortes en derechos ciudadanos, transferencia de las rentas del trabajo a las del capital y desde las arcas públicas a las privadas.
Y es aquí donde aún tiene fuerza el voto, tu voto, el de cada una de las personas que defendemos nuestro derecho a pensar por nosotros mismos, que no nos gusta la dictadura de los mercados y nos negamos a la imposición del pensamiento único. Que queremos legar a nuestros descendientes una sociedad mejor que la que nos encontramos y que tanto nos ha costado construir. Que defendemos el estado del bienestar como seña de identidad europea, que creemos que los sindicatos cometerán errores pero son una pieza fundamental en la democracia para la defensa de los intereses de los trabajadores. Que queremos en suma una democracia en la que se empodere a la ciudadanía frente al poder de quienes controlan el dinero.
El domingo puedes poner freno en Andalucía. Soy consciente de que desde la acción de gobierno se cometen errores y de que no siempre se gobierna desde la coherencia con la ideología o los intereses que se representan. Pero estamos ante un momento trascendente en el que lo que debe primar es la dirección en la que queremos que se gobierne nuestra Andalucía, la que hemos construido entre todos, desde aquel 28 de Febrero en la que dimos una lección de ciudadanía. Ese día los andaluces dijimos NO a una derecha que no creía en Andalucía, que ni
siquiera era capaz de entender que estábamos cansados de que se nos utilizara y nos negábamos a seguir sometidos desde una autonomía de segunda división. Y ese NO alto y claro, nos abrió las puertas del progreso. Nadie puede negar que en estos años, Andalucía ha dado un salto cualitativo que no hubiésemos creído si nos lo hubieran podido contar con antelación.
No demos marcha atrás. Hagamos oídos sordos a esos cantos de sirena, a esos llamamientos a un cambio que será a peor. Exijamos a nuestros representantes valentía para abordar los difíciles momentos por los que atravesamos, pero no nos refugiemos en el miedo que quieren utilizar como arma contra todo tipo de progreso, quienes sirven los intereses de los poderosos y no los de la mayoría.
Tu voto puede, ninguna persona que quiera defender la democracia y el futuro de Andalucía, puede quedarse en casa sin ejercer su derecho/deber a votar. Nuestro voto puede hacer que en Andalucía empiece la construcción de un nuevo proyecto del socialismo democrático en España que, como han anunciado los líderes socialistas de Francia, Alemania e Italia, comience a trabajar por una Europa más cohesionada, con una política claramente orientada al bienestar de la ciudadanía europea.
Digamos de nuevo NO, con la misma rotundidad que antaño. NO al avance de quienes quieren hacer retroceder nuestros derechos y nuestras conquistas. Y con ello un NO junto a Jefferson, y a todas las personas que a lo largo de los años han defendido la libertad y la democracia frente a los poderes que quieren imponer la dictadura del poder financiero. Pongámonos a ello. Nuestro voto puede.