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Última actualización 28/06/2012@06:10:23 GMT+1

Paco Carreño
Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Me causa tremenda preocupación ser testigo de cómo la población sigue enfermando, sufriendo y, sin embargo, no ve – o no quiere ver – que si quiere que su situación cambie, tendrá que empezar a atar cabos y darse cuenta que primero debe cambiar ella misma. A continuación presento un ejemplo sobre información que llega al gran público pero que no nos detenemos a analizar.

España ocupa el segundo país del mundo en cuanto a consumo de medicamentos por habitante, tal y como puede leerse en el artículo publicado por EL PAÍS, el pasado día 20 de Marzo. Las cifras que presentan son aterradoras, y en estos momentos me vienen otros números – muy relacionados – referentes a la conocida iatrogenia.

La iatrogenia hace referencia a los problemas, daños (incluso muertes) cuya causa es la aplicación correcta de medidas sanitarias aceptadas. Es decir, los efectos dañinos que puede causar una medicación, una intervención, etc… y que, aunque representen un porcentaje pequeño, finalmente tienen lugar y producen un problema determinado. En este punto creo que merece la pena traer a colación otro artículo publicado que advierte del “ocultismo” y falta de transparencia en las cifras y la casuística de nuestro Sistema Sanitario (este último artículo de verdad encierra datos escalofriantes). La idea principal versa sobre el hecho de que NO es fácil conocer los datos más comprometedores y reveladores de nuestro Sistema Sanitario, por lo tanto, es perfectamente lícito sospechar que exista cierto interés por mantenernos ignorantes. Sirva de ejemplo, que el país que ocupa el número 1 del mundo en el uso de medicamentos, EE.UU., tiene un sistema mucho más abierto del que se sabe, por ejemplo, que 106.000 personas mueren cada año, como consecuencia de la iatrogenia asociada al uso de fármacos. Estamos hablando de personas a las que se les diagnosticó un problema de forma correcta, se les prescribió un tratamiento farmacológico correcto pero que, desafortunadamente, fueron víctimas de ese pequeño porcentaje de personas que mueren.

No puedo evitar casar ideas y conceptos, mirar a mi sociedad y el ascenso frenético en patologías y problemas crónicos de salud. ¿Qué más necesitamos que ocurra para darnos cuenta de que algo falla?. El colmo llega cuando a una nación sobre-medicada le aplicas recortes en materia de sanidad… Suele decirse que es como cuando se juntan el hambre y las ganas de comer, aunque en este caso el resultado es que la población está entrando en un auténtico cuadro de síndrome de abstinencia que, desgraciadamente – y esto es lo más grave – va hacer que paguen “justos” por “pecadores”. Como justos consideraremos a las personas que realmente necesitan el acceso universal a la salud, y como pecadores, a aquellas personas que bien podrían cambiar su estilo de vida, sus hábitos nutricionales, incluir el uso de terapias complementarias con fundamentación científico-médica, realizar más ejercicio y tratar de reducir su exposición a fuentes de contaminación (incluida la contaminación mediática, emocional y social), llegando a tal punto que NO necesitarían al Sistema Sanitario. También existe quien está institucionalizado y, a pesar de su mermada calidad de vida como consecuencia de múltiples problemas evitables, prefiere seguir chupando del bote, al calor que aporta el rebaño de quienes creen que son otros los que deben actuar y hacerse responsables de lo que les sucede a ellos.

Puede sonar macabro o maquiavélico, eso queda a la interpretación de cada uno, pero al igual que pienso que los gobiernos y los sistemas necesitan que los necesitemos, el Sistema Sanitario, su modelo, y su paradigma centrado en el tratamiento de síntomas y en el diagnóstico precoz del problema – pero no de las causas primeras que lo originaron – también necesita que los necesitemos.

.Desde mi punto de vista, y con la seguridad que aporta la fundamentación científico-médica más actual, y la experiencia de miles de profesionales que se entregaron al verdadero interés hipocrático (la salud de los pacientes), es hora de que cada uno de nosotros entienda que somos los primeros responsables de nuestra salud, y estoy convencido de que la verdadera revolución de la salud óptima es dejar las salas de espera vacías, no necesitar fármacos y dejar al Sistema Sanitario única y exclusivamente para las emergencias de primera necesidad y los casos de gravedad extrema.

Empiece hoy mismo y busque información sobre cómo puede hacerse cargo de su salud y prevenir, e incluso revertir, algunos problemas crónicos como la obesidad, la diabetes tipo 2, la inflamación crónica, problemas respiratorios, digestivos, depresivos, el cáncer, las alergias, el insomnio, la fibromialgia, los problemas cardiovascular, etc.

http://pacocarreno.wordpress.com/

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