El día que todos miran a Díaz

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Alfonso José Blanco Ruiz


 


Experto en Comunicación y Marketing Político


@yoteasesoro


El comienzo legal de una campaña electoral es el tiempo que comprende 15 días antes de que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto. Es ahí cuando los partidos políticos aumentan la frecuencia y la intensidad de sus mensajes. Esta definición, que se puede encontrar en cualquier libro de comunicación política, está un poco desfasada, pues al vivir en una permanente campaña electoral los mensajes se intensifican 2 ó 3 meses antes de la cita electoral de turno.


No tardaremos mucho en ver las primeras publicaciones en librerías de analistas políticos sobre cómo se ha desarrollado la primera campaña electoral en la que realmente se ponía en peligro el histórico bipartidismo que hemos vivido en España (UCD-PSOE en las primeras elecciones, AP-PSOE hasta finales de los 90 y PSOE-PP desde entonces hasta hoy). Si nos centramos en el histórico de los resultados europeos, hasta el día de ayer, la media de la suma de votos entre los dos principales partidos en estos comicios era, a nivel nacional, de 72,70% y del 78,07 en Andalucía (en 2009 en España consiguieron el 80,9% y en la comunidad andaluza fue de 87,81%) y tras el recuento de este domingo el poder de las dos principales fuerzas ha quedado en un 49,06% en el conjunto del Estado y un 61,01 en la tierra de Blas Infante.


Durante los últimos meses de 2013 y los primeros de 2014 las tertulias políticas estaban centradas en lo que está llamado a ser el revulsivo de la vida política española; las primarias del PSOE. Poco se hablaba sobre Europa; el PP dejó a los demás partidos lanzando puñetazos al aire porque hasta el último momento no designó a quién sería su cabeza de lista, hasta que el ex presidente Aznar nos sorprendió cuando mostraba su malestar porque la dirección de su partido no hubiese contado con él para acompañar a su amigo Cañete durante esta campaña.


Sobre estos comicios sólo se hablaba de si habría (o no,) debate europeo o sería más en clave nacional o regional, y el nivel de abstención del electorado. Un estudio de la fundación CADPEA de la Universidad de Granada afirmaba que cuanto menos distancia temporal medie entre las consultas generales y las europeas, más posibilidades existen de interpretar éstas últimas como una especie de segunda vuelta de las nacionales, con un menor grado de movilización política y un mayor grado de protagonismo de los asuntoseuropeos sobre los nacionales. Por el contrario, cuanto más alejadas estén en el tiempo de las anteriores convocatorias y más cercanas de las siguientes, se abre la posibilidad de que sean consideradas como unas elecciones primarias de las generales,
despertando un mayor grado de interés y movilización, con un mayor protagonismo de los asuntos nacionales sobre los de ámbito superior.


Los primeros datos oficiales de participación que se fueron conociendo venían a refrendar esta tesis. El debate catalán hacía que el incremento en la participación fuese espectacular, y frente a quienes vaticinaban que la abstención sería alarmante en el resto de España, se comprobaba cómo no empeoraban los resultados de participación en el País Vasco, Navarra, Andalucía, Aragón y Baleares.


Cinco conclusiones se pueden extraer de estas elecciones:
1- Europa tiene un problema de identidad europeísta que es realmente preocupante. Se supera el 20% de aquellos que en el seno de la Unión han votado a opciones euroescépticas.


2- Este problema de identidad europeísta no ha llegado a nuestro país, pues todos los partidos españoles que han obtenido representación en Bruselas creen en la necesidad de una Europa unida, aunque la mayoría sí afirma que es necesario un giro radical en las políticas de austeridad que desde allí nos imponen.


3- El Gobierno español tendrá un problema, y serio, si no cambia su posición con Cataluña. La situación de la crisis soberanista subyace en el brutal incremento de participación y que los partidos que defienden la segregación hayan obtenido más del 50% de los votos. Pero esta crisis la comparten el PP y CIU. La decisión de Artur Mas de sumarse a la senda independentista que se pedía desde Esquerra Republicana, sin exigirles a éstos que entrasen a formar parte del gobierno autonómico, hace que todo el desgaste sea para Más, mientras que ERC está acomodada controlando e imponiendo la agenda de un gobierno autonómico del que no sale quemado, pues no pertenece a él.


4- Hay partidos políticos que caen en el error de vender como victoria una pérdida de más de cinco millones de votantes, con cabezas de lista que no han conseguido ganar ni en su localidad de origen. Cañete, y el PP popular, perdieron las elecciones en Jerez de la Frontera. De sobra es conocido lo difícil que es ser profeta en la tierra de cada uno, pero igual de complicado parecía que en tierras jerezanas el Partido Popular perdiese unas elecciones después de haberlas ganado todas desde 2009. El paro, ERE municipal, privatizaciones de servicios públicos, indicios de relaciones que el juez Ruz parece ver entre la alcaldesa García Pelayo y la trama Gürtel, unido a una rejuvenecida oposición centrada en los jerezanos, que ha adoptado la norma y las formas que Susana Díaz, como referente andaluza, proclama por las ocho provincias andaluzas que "otra política es posible". Esta mezcla ha servido para que jerezanos y jerezanas no quieran recomendar al resto de Europa las políticas que el partido de su paisano viene aplicando en su pueblo.


5- Hay dos claros vencedores: Pablo Iglesias con Podemos y Susana Díaz como líder de la federación más importante del PSOE.


La irrupción del profesor de facultad y tertuliano en la esfera política ha situado a este nuevo partido como la tercera opción en plazas tan importantes como Sevilla y Madrid. Mientras, Díaz y el PSOE de Andalucía, tras cinco años de derrotas y cuatro elecciones
después, han cortado de raíz la tendencia alcista del PP-A, que ha pasado de quedarse a unos escasos 5 parlamentarios para obtener la mayoría en la cámara andaluza a estar a unos 10 puntos por detrás de los socialistas (cierto es que son elecciones distintas, pero los resultados ahí están). A nivel interno, Susana Díaz y los socialistas andaluces han aportado más del 26% del total de todos los votos que han conseguido los socialistas en España.


Con estos datos, el aire fresco y de confianza que la presidenta de Andalucía ha conseguido insuflar al electorado andaluz, ha de ser reflejo de lo que el Partido Socialista Obrero Español tiene que ofertar al resto de los votantes de izquierdas de este país. El Congreso del PSOE se adelanta a antes del verano y todas las miradas se dirigen hacia quienes han sabido hacer que los votantes de izquierda recuperen la ilusión por unas siglas que tienen más de 130 años de historia. Ahora todos miran al PSOE de Andalucía.


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