Los Príncipes reciben aplausos y silbidos al entrar en el Liceu

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Les reciben el alcalde, la delegada del Gobierno, el consejero de Justicia y el presidente del Liceu.


Los Príncipes de Asturias han sido recibidos este jueves con aplausos y algunos silbidos al entrar en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y también en su interior cuando han ocupado sus puestos en el palco para asistir a la representación de la ópera 'L'elisir d'amore' de Gaetano Donizetti.


Los Príncipes han llegado en su coche oficial escasos minutos antes de las 20 horas, cuando estaba previsto el inicio de la ópera, y una gran multitud de curiosos y turistas esperaban a las puertas del teatro para verles.


Cuando han salido del coche, algunos de estos curiosos les han aplaudido pero también se ha escuchado algún silbido por parte de los presentes.


Ha sido al llegar al palco cuando se han escuchado más aplausos aunque mezclados con silbidos de desaprobación, y parte del público se ha levantado, algunos en señal de respeto y otros para curiosear desde sus butacas.


A la entrada del teatro lírico, han recibido a los Príncipes la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna; el alcalde de la ciudad, Xavier Trias, y el consejero de Justicia de la Generalitat, Germa Gordó, y el nuevo presidente del patronato de la Fundació del Gran Teatre del Liceu, Joaquim Molins.


Otras personalidades, como el líder de UDC, Josep Antoni Duran, han accedido normalmente a la función, que ha arrancado a la hora prevista tras la instalación de los Príncipes en su palco.


La ópera 'L'elisir d'amore' ha vuelto al Liceu después de haber cosechado gran éxito en su representación en noviembre del año pasado.


VILLAZÓN Y KURZAK


Rolando Villazón (Nemorino) y Aleksandra Kurzak (Adina) son los protagonistas de esta comedia bajo la dirección escénica de Mario Gas y con Daniele Callegari dirigiendo la Orquestra Simfònica y el Cor del Gran Teatre del Liceu.


Esta ópera bufa ha estado en cartel en el Liceu los días 27 y 30 de mayo, y aún se podrá ver el 2 y 5 de junio, después de su estreno mundial en el Teatro della Canobbiana de Milán en mayo de 1832.


A medio camino entre la tradición rossiniana y napolitana, la ópera está protagonizada por Nemorino, quien busca la ayuda del charlatán Dulcamara para conseguir el amor de la bella Adina.


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