¿Fracaso escolar o problema visual?

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Un 10% de los preescolares y el 25% de los escolares tienen problemas visuales como la miopía, hipermetropía o astigmatismo.


Al comenzar el curso escolar los niños tienen que realizar diariamente tareas como leer, escribir, estudiar, utilizar el ordenador, es decir, cuando empieza el curso escolar, aumenta el esfuerzo visual.

Se conoce que aproximadamente un 10% de los preescolares y el 25% de los escolares tienen problemas visuales como la miopía, hipermetropía o astigmatismo. Además, la miopía es un problema visual que ha ido aumentando entre los estudiantes a lo largo de los últimos años. Dicho aumento de personas miopes se debe principalmente a que actualmente los niños dedican cada vez más tiempo a realizar actividades en las que es necesario hacer un gran esfuerzo visual de cerca, como por ejemplo, estudiar con el ordenador, jugar a videojuegos, ver la televisión, utilizar la tablet, leer o usar el teléfono móvil. Sin embargo, sólo uno de cada cuatro niños en edad escolar se revisa la visión al menos una vez al año.


En ocasiones nos preguntamos, ¿A qué se debe el fracaso escolar?, ¿por qué mi hijo saca malas notas o no presta interés ni atención en clase? Muchas veces solemos usar esa típica frase de "mi hijo no vale para estudiar", "mi hijo es muy perezoso y le cuesta mucho ponerse a estudiar." En la mayoría de los casos ninguna de estas frases son ciertas, sino que el problema se encuentra en la presencia de algún defecto visual que les impide seguir el ritmo de las clases, atender a las explicaciones de la pizarra, leer con rapidez y comprensión, y estudiar cómodamente, lo que implica un retraso en el aprendizaje.


Diversos estudios señalan que alrededor del 30% de los casos de fracaso escolar están asociados a problemas de visión, dato que la mayoría de los padres desconocen. Ya que los niños, sobre todo los más pequeños, no suelen quejarse de problemas de visión, puede resultar más complicado detectarlos, por este motivo, es necesario que los padres vigilen sus ojos desde los primeros meses de vida, sobre todo cuando el niño empieza a ver la televisión, a leer o a jugar a juegos donde use la visión de cerca.


Los niños pequeños no son conscientes de lo que les ocurre y se "acostumbran a ver mal", es por ello que no se dan cuenta de que tienen un problema visual, y son los adultos los que deben permanecer atentos y detectar cuanto antes cualquier anomalía. Pero, ¿cuáles son los signos o síntomas que suelen indicar existencia de problemas visuales?, pues bien, algunos de ellos suelen ser: fruncir el ceño, guiñar los ojos, girar la cabeza para mirar de lejos o de cerca, irritación ocular cuando escribe o lee, dolores de cabeza frecuentes. Torcer un ojo, cometer errores al copiar palabras de la pizarra, baja comprensión lectora, evita realizar tareas en las que se necesita la visión de cerca, sentarse muy cerca de la televisión o se acerca mucho a los libros.


Recuerde la necesidad de realizar revisiones a los niños, presenten o no algún tipo de signo o síntoma sospechoso, ya que la detección precoz de los problemas visuales es esencial para establecer un tratamiento correcto y garantizar una buena calidad de vida a nuestros pequeños.


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